¿Cómo se relacionan la ingeniería, la justicia social y la paz?

Todo se relaciona con todo, de alguna manera es posible encontrar elementos de coincidencia con cualquier cosa, por ejemplo, compartimos un mismo planeta, estamos regidos por las leyes de la física y nuestra energía fluye. Tal vez, lo interesante es detallar el cómo, explorar minuciosamente como una disciplina se conecta con la justicia social y la paz.


Por las decisiones que me llevaron a estudiar, ejercer y problematizar la ingeniería, será mi lugar de enunciación, mi piso para crear puentes de observación.

El pensarse en una relación me remite a cuestionar de qué manera la ingeniería contribuye, obstaculiza o ignora la justicia social y la paz. La agencia de los individuos, sus instituciones y la disciplina crean, mantienen y transforman mundo. El analizar las conexiones nos podría llevar a cambiar nuestras prácticas y comprender que, como creación humana, es posible trasformarla y que depende de nosotras como sociedad y como individuos hacer posible esas acciones para generar cambios.


Asumir que la ingeniería es neutral, ahistórica y puede si quiera ignorar la sociedad que la crea, es, a lo mínimo, un despropósito y un absurdo. La ingeniería está permeada por intereses que privilegian o invisibilizan ciertos conocimientos y usos. Los estudios en ingeniería, tecnología y sociedad han desmitificado la posibilidad del desarrollo de la disciplina aislada de un pasado. La aparente indiferencia a ciertos temas sociales, culturales y políticos suma a la posición hegemónica que suelen reforzar las injusticias.


La obstaculización de la ingeniería es por mantener y desarrollar modelos de mundo que van en contravía de la paz y la justicia social. Por ejemplo, las tecnologías han creado brechas digitales y el recrudecimiento de la guerra. Con algunos proyectos de ingeniería es hoy posible generar mayor daño, en un menor tiempo, la imposición de la utilidad, la eficiencia y la eficacia como únicos horizontes de sentido de la profesión crean y agravan los problemas de la sociedad.


La contribución de la ingeniería a la justicia social y la paz es la primera relación que salta a la mente al combinar esos tres términos.

Un espíritu de esperanza e ilusión aflora; es por ello que merece mayor atención y suspicacia. El que hoy exista una Red de Ingeniería, Justicia Social y Paz no es más que el resultado de individuos insatisfechos con los aparentes beneficios a la sociedad. Recuerdo bien las motivaciones que me llevaron a estudiar ingeniería, la aspiración de contar con herramientas para enfrentar un sin número de problemas, que asumía como propios pero que compartimos como sociedad. Veía en ese entonces la necesidad de crear un artefacto que llenara las calles de árboles, para mí la tecnología sería ese gran salvador que me rescataría de una sociedad indiferente ante la reducción de ecosistemas naturales. Siempre he sido una mujer sensible, mi alma sufre ante el dolor ajeno, pese a contar con padres con formación en ciencias sociales y un entorno que avivaba el debate. Un gusto por las matemáticas, una satisfacción al encontrar respuestas en incógnitas que no me había planteado, un imaginario frente a un estatus social y una mayor maniobrabilidad laboral me llevaron a estudiar ingeniería. Durante las primeros semestres vinieron las dudas. Uno al reconocer mi bajo capital cultural en una académica comprometida con la mejor formación posible. Dos un desconocimiento de mis manos para trasformar el mundo, inmersa en cálculos, abstracciones y lecturas que vieron como pocas y escasas las practicas de laboratorio, las salida de campo y la conexión con una realidad latente. Tres ausencia de múltiples relatos, sensación de silencios ante circunstancias que ameritaban una posición y una voz, falta de recursos para afrontar dilemas éticos propios de la profesión. Esas dudas siguieron y hoy siguen, pero con el paso del tiempo he ido conciliando mejor las posibilidades y limitaciones de la ingeniería y de mí.


La ingeniería crea mundos inimaginables, realidades solo posibles a través de un ordenador, potencializa otros saberes y conocimientos, la medicina por ejemplo no sería lo que es hoy sin la ingeniería, el mundo que conozco existe en un entramado de relaciones cuyo uno de sus nodos más masivos y recurrentes es la ingeniería. La relación positiva que le demos a nuestra profesión al servicio de la justicia social y la paz estará determinado por nuestra capacidad a nivel individual, colectivo y estructural de seguir abriendo preguntas, posibilidades y acciones. Aunque en la universidad no aprendí a calcular puentes, me declaro una constructora de puentes, una forjadora de mundos posibles donde haya lugar a análisis más amplios de nuestras decisiones, que nos lleven a la disciplina y rigurosidad que requiere un mundo socialmente más justo y en paz.

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